Amenece en mi tierra,
con lagrimas de ceniza,
que el llanto Canario
no puede apagar...
Amanece en mi tierra,
marchita y sin vida,
el lamento de un pino,
yo puedo escuchar...
Este poema, lo dedicó SOUL SANET, a todas las
personas que lucharon contra el incendio que
asoló los montes de Tenerife, en el año 1.995
con lagrimas de ceniza,
que el llanto Canario
no puede apagar...
Amanece en mi tierra,
marchita y sin vida,
el lamento de un pino,
yo puedo escuchar...
Este poema, lo dedicó SOUL SANET, a todas las
personas que lucharon contra el incendio que
asoló los montes de Tenerife, en el año 1.995